Boicot artístico a los macrofestivales en España

La polémica por los vínculos empresariales entre Superstruct Entertainment y el fondo KKR, que invierte en zonas ocupadas por Israel, ha desatado una ola de cancelaciones por parte de artistas y colectivos en los principales festivales de música en España, generando un amplio debate sobre el papel del arte frente a los conflictos internacionales.

Cada vez más asistentes y músicos se preguntan a dónde va el dinero de las entradas que pagan. La temporada de macrofestivales en España se ve marcada por el boicot de artistas que se niegan a participar en eventos gestionados por Superstruct Entertainment, empresa absorbida por el fondo KKR, señalado por financiar negocios inmobiliarios en territorios palestinos ocupados ilegalmente por Israel.

Superstruct, KKR y las inversiones en zonas ocupadas

La controversia estalló tras la publicación de investigaciones en medios como Eldiario.es y El Salto, que revelaron que KKR, el fondo detrás de Superstruct, mantiene inversiones en portales inmobiliarios como Yad2, con presencia en Jerusalén Este, Gaza y Cisjordania. KKR es además inversor de la editora alemana Axel Springer, propietaria de ese negocio.

Viña Rock y Sónar, en el centro del huracán

El festival Viña Rock, celebrado del 1 al 3 de mayo, fue uno de los primeros afectados. Bandas como ReincidentesFermín Muguruza y Sons of Aguirre cancelaron su participación, denunciando los vínculos con KKR. La organización defendió su independencia, pero su comunicado fue tachado de hipócrita por muchos asistentes.

Por su parte, el Sónar, el mayor festival de música electrónica del país, enfrentó una de las mayores crisis reputacionales de su historia. Más de 50 artistas y colectivos —incluida la Universidad Pompeu Fabra— se retiraron del evento, lo que obligó a la organización a emitir un comunicado de apoyo a Palestina y ofrecer devoluciones de entradas a los asistentes.

Resurrection Fest, Monegros y más festivales bajo la lupa

Además del Sónar y Viña Rock, otros festivales como el Resurrection Fest (25-28 de junio) y Monegros Desert Festival (26 de junio) también enfrentan cancelaciones. En total, hasta 30 festivales españoles dependen directa o indirectamente de Superstruct Entertainment.

¿Puede el arte ser neutral ante los conflictos?

La polémica coincide con el debate sobre la participación de Israel en Eurovisión 2025, que también generó tensiones entre la Unión Europea de Radiodifusión y España. La pregunta se repite: ¿debe el arte posicionarse políticamente o mantenerse neutral?

Los grandes nombres aún figuran en los carteles, pero la presión recae ahora sobre los organizadores: el público ya no solo exige buena música, sino también coherencia ética.

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